"Vivir ese tumulto"



"Ha sido siempre un dibujante veraz, sorpresivo por el realismo de precisiones que ejerce como lenguaje confiable. En su carrera, tuvo importancia el premio de dibujo dado a una obra suya, y a dos obras de desnudos masculinos, que recebió en el Salón de Jóvenes Artistas, 1984.

Comparte su predilección por el discurso pormenorizado que preserva la objetividad de los datos visuales, pero los congela del mismo modo que lo ha hecho la fotografia. Antonio Ugarte ha escogido los contextos playeros y urbanos donde la gente joven se reúne, se muestra y ensaya modos de vivir, acciones que caracterizan preferencias y valores.

Como sucede a menudo, el paso de un medio a otro, el recurso de un medio respecto al otro, siempre arrastra considerables dificultades. En este caso el artista es excelente fotógrafo y este medio paralelo no es sólo guía, sino dialogo, consulta, complicidad.

La introducción de entes fantásticos, personajes que también fabrica el artista, con polymer clays, como pequeñas esculturas;modelos, determinó una etapa importante en la investigación. Asomó el contraste entre real y fantástico, que ahora se expreza de otra manera, buscando lo significativo, lo insólito, en la descomposición y en el relato de lo aparentemente común del acto de ver la narración simple.

Las últimas obras de Ugarte son un nuevo impulso hacia la función iconográfica social, de la cual es uno de los raros exponentes en Venezuela. Su mundo actual es el hombre en trance crítico. Esto ha significado años de seguir de cerca eventos maratónicos, captar todas sus fases, distinguir las individualidades y captar los momentos mas decisivos.

Ugarte aborda el tema en una suerte de participación, de reconocimiento y de identidad, de solidaridad y de afirmación del proprio ser. A medida que su trabajo se desarrolla, el artista se vuelve actor y expectador, produce una experiencia y asiste a ella para seguir formándose, y esta es una de las más convincentes razones para analizar su trabajo, admirar su decisión, apreciar la valentía de hacer aquello que esta ocurriendo en nuestras vidas y de lo cual somos testigos de primera línea.

Este ejercicio nada formal, es una manera indudable de crear capacidades, de evolucionar dentro de un planteamiento que es como una gran puerta a la vida.

La iconografia ha recobrado vigor en el Arte.

Latinoamericano de los últimos años. En Venezuela el caso Ugarte es por eso reconfortante. Ya era tiempo de salir afuera y estar con ese otro pulso ajeno, con el tumulto que, como decía Shakespeare, es vivir."

Roberto Guevara

"Ugarte, a Venezuelan born in 1961, belongs to a new generation of painters

"Ugarte, a Venezuelan born in 1961, belongs to a new generation of painters that have been appearing on the local artistic scene since the beginning of the eighties. His latest exhibition is a series of landscapes with water appears as a theme proposing the fluid as a primordial element in the life of human beings and their physical environment. From this perspective it is an old theme. But what is so important about water in this young man's work? It is a resource used to explore an aesthetic treatment on the surface of the canvas and, at the same time, a significant element with connotations mysteriously left behing the surface to be discovered by the observer.

Water and the elements framing it (fragments of plants, of a pool, etc) is simultaneously object and subject. Let us depart from the importance of the pictorial surface. It is strongly active and dynamic. The vibrating, almost calligraphic, brush strokes express an implicit movement in the depths of the canvas and spirit. When the surface is more explicit on the level of images, the work reveals less in its interior.

Consequently, although it may not seem so, the spectator is not facing a cliché but the essence of that "place-landscape" that can be the bend of a river, a fragment of a pool, or anything else that attracted the attention of the artist. In this created situation the "place-landscape" acquires a profoundly intimate character which is almost a religious intimacy. Facing the work the viewer behaves like a "voyeur". It is the viewer that glimpses the domestic reality through the small orifice of a window and at the same time digs in his interior to see that which seems accessible but it is not, because it is a reflection of himself.

The mystery seems to be implicit in the vibrant blue color. The paintings tend to be monochromatic which is another apparently simple aspect.

Ugarte's recent paintings are a re-interpretation of the old impressionism, but not in the manner of the Venezuelan landscape artists from the beginning of the century, nor in the maner of the other generation that began to be concerned about the theme in the seventies, rectifying it to achieve its most intimate essence.

The first was a landscape with naturalistic connotations, bucolic, and the second was (and still is) an expressionist landscape which is violent at times ("el Indio Guerra"), and contain other times (Vásquez Brito). In Ugarte's case we could say that it is a minimalist landscape. His outlines are contained and expressive, distributed and placed on the canvas with a loving and romantic gesture, and open a path toward the proposal of a symbolic landscape. For the observer, what is seen is known, but at the same time is abstract and non-referential.

The density of the surface, on which color and light play without the collaboration of drawing, has a conceptual value. The artist draws and structures his forms with light and color. The formal element of light is fundamental for Ugarte (antecedents in Reverón and the impressionists); with light and color, or vice-versa, the artist creates aesthetic tensions and a profound aesthetic magnetism."

Bélgica Rodriguez